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25 Años de Reformas en Suecia.

Por Stefan Fölster y Johan Kreicbergs, Director del Instituto Reforma en Estocolmo y profesor adjunto de economía del Instituto Real de Tecnología de Suecia y Economista de Kreicbergs Utredning & Opinion. Suecia. 5 de marzo del 2014. Traducido por Jorge Corrales Quesada, Agosto 2016.

RESUMEN.

Durante más de dos décadas, Suecia ha puesto en marcha una serie de reformas económicas orientadas al mercado. Esto ha sido correspondido con una recuperación saludable en su actuación económica, en comparación con muchos otros países europeos. Sin embargo, pocos artículos en idioma inglés describen estas reformas y especialmente los procesos que condujeron a su puesta en práctica. Este comentario pretende llenar ese vacío con una descripción concreta del proceso histórico de reforma, las reformas en sí y una revisión limitada de los hallazgos de investigaciones que evalúan su éxito. Aquellos que buscan un análisis más amplio de las condiciones políticas que condujeron a las reformas, lo pueden obtener en el libro recientemente publicado por Stefan Fölster y Nima Sanandaji (Timbro y el Institute for Economic Affairs, 2014). Este comentario será actualizado a intervalos regulares, adicionando reformas conforme vayan a ser puestas en práctica aquí en Suecia.

INTRODUCCIÓN.

Suecia fue uno de los países más pobres de Europa durante la mayor parte del siglo XIX. Una oleada de reformas liberales impulsó notablemente el crecimiento económico, el cual se mantuvo durante los siguientes cien años. Para 1970, Suecia había alcanzado el cuarto lugar en términos del PIB per cápita entre los países de la OECD [Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE]. Los años setentas y ochentas vieron elevarse la carga tributaria de Suecia de un promedio de aquellas de Europa, a la más alta del mundo. El sector público se expandió vastamente. Si se les comparan internacionalmente, todas las facetas del sistema de bienestar se hicieron mucho más generosas. Entre tanto, la regulación del mercado de trabajo aumentó y se introdujo un sistema de fondos laborales colectivos de inversión (Fondos de Inversión de los Trabajadores), a pesar del riesgo de transferir la propiedad de todas las empresas registradas hacia estos fondos controlados por los sindicatos. Durante todos estos años, el ingreso individual de los suecos después de impuestos se estancó, cesó la creación de empleos en el sector privado y la deuda pública creció en espiral. Esto culminó con una crisis severa a principios de los años noventa. Para ese entonces, Suecia había caído al lugar 14 en las clasificaciones del PIB per cápita de los países de la OCDE. Para fines de la década de los ochenta, muchos suecos empezaron a reaccionar ante la mala actuación económica del país, ante la ausencia de competencia y la carencia de elección en los servicios, tales como en la provisión de servicios de educación y de salud. Al principio, se abrieron a la competencia algunos servicios públicos y los mercados financieros y se puso en marcha una reforma tributaria. Cuando empezó la crisis financiera, coincidió con la elección de un gobierno de centro-derecha orientado hacia el mercado en 1991, lo que hizo que el proceso de reforma empezara en serio. El énfasis mayor se puso en reformas que abrieran sectores importantes de la economía a una mayor competencia. Es más, una característica importante de esas reformas regulatorias fue que la crisis impulsó a las autoridades locales a poner en marcha una regulación menos costosa. El sector financiero se volvió a regular desde la perspectiva de una mayor prudencia y se introdujeron cambios significativos al sistema impositivo, al marco de política macroeconómica y al sistema de seguridad social. Suecia se adhirió a la Unión Europea en 1995, precipitando leyes adicionales sobre la competencia y abriéndose al comercio con el resto de Europa. La reforma de la economía sueca en los noventas impactó significativamente el crecimiento, el empleo privado y las finanzas públicas. Aun así, los impuestos permanecieron elevados y el mercado laboral sin ser reformado (hasta que se dio una segunda oleada de legislación en el lapso 2006-2010). Más bajo presentamos un resumen de este importante período de reforma. [1]

EL CRECIMIENTO SUECO SIGUE LAS HUELLAS DE LAS TENDENCIAS DE REFORMA.

Desde 1976 a 1995, el crecimiento del PIB de Suecia era de más o menos la mitad del promedio de los países de la OECD y cerca de un punto porcentual inferior que el de los 15 países de la Unión Europea. Después de 1996, el crecimiento sueco ha excedido tanto al promedio de la OECD, como al de la Unión Europea.

Figura 1. Crecimiento anual del PIB (a precios fijo y fija la paridad

del poder de compra) en períodos especificados (Fuente OECD)

Este patrón de crecimiento del PIB ocurrió principalmente en la forma de cambios al crecimiento de la productividad. Durante los ochentas, el crecimiento de la productividad fue bajo en comparación con otros países, pero dicho crecimiento se recuperó después del período de reforma de los noventas (Figura 2).

Figura 2. Tasa anual compuesta del crecimiento de

la productividad del trabajo (Fuente OECD)

El crecimiento de la productividad sueca ha permanecido siendo más elevado que el de otros países, excepto durante la crisis del 2008 y 2009, cuando el sector exportador manufacturero de Suecia experimentó una fuerte caída. Si bien la productividad se recuperó después del 2009, ha permanecido por debajo de tendencias previas.

Esa recuperación en el crecimiento de la productividad, a partir del período de los setentas hasta mediados de los noventas, también se refleja en los patrones de empleo. El empleo en el sector privado se encogió en el período de los setentas a los noventas. En vez de ello, el empleo público se expandió hasta la crisis económica de los noventas. Subsecuentemente, el crecimiento del empleo en el sector privado excedió a un 1% anualmente, en tanto que declinó el empleo en el sector público. Esta reversión es tan sólo parcialmente explicada porque los servicios públicos se abrieron a una mayor competencia, o a licitaciones públicas para adquisiciones –en donde la provisión del servicio eventualmente termina siendo suplido por el sector privado.

Figura 3. Cambio acumulado en el empleo de

Suecia [2] (Fuente: Estadísticas suecas)

Los hogares suecos ganaron tremendamente con esta recuperación. De 1976 a 1995, la mediana del ingreso disponible de los hogares suecos creció entre 0.7% y 0.8% anualmente. Este crecimiento anual se aceleró a cerca de un 3%, después de 1995. De aquí que el ingreso disponible creciera cuatro veces más rápidamente desde ese entonces.

Figura 4. Crecimiento anual de la mediana del ingreso

disponible en Suecia (Fuente: Estadísticas suecas)

Figura 5. Clasificación de Suecia entre los países de la OECD,

según PIB per cápita (Fuente: Ekonomifakta)

En resumen, cada aspecto de la economía sueca ha cambiado gracias a las reformas puestas en marcha. Los crecimientos del PIB y de la productividad son superiores a los de la mayoría de los países comparables. El empleo en el sector privado ha crecido en más de un 1% por año, en tanto que el empleo en el sector público ha declinado. Las finanzas públicas ahora están más fuertes que en la mayoría de los países. Y, tal como se hizo notar previamente, la mediana del ingreso disponible de los hogares suecos creció cuatro veces a partir de 1995, en comparación con los veinte años previos.

Este cambio de rumbo de la economía sueca no sucedió por accidente. Fue resultado de muchos pasos que se tomaron conscientemente por quienes formulan las políticas de Suecia. Suecia puso en marcha un número considerable de reformas antes, durante y poco después de la crisis de los noventas. Posteriormente las examinaremos.

EL CAMBIO DE RUMBO

Al inicio de la crisis económica de principios de los noventas, los suecos estaban crecientemente demandando reformas. Muchas propuestas específicas de reformas fueron evaluadas y empacadas en agendas de información, como lo fue el caso de la ‘Comisión Lindbeck’. [3] Una de las razones para tales demandas fue el pobre desempeño económico durante décadas previas, lo cual se debatió extensamente. Las respuestas políticas previas a recesiones durante los setentas e inicios de los ochentas fueron vistas como fracasos. En esas épocas, sucesivos gobiernos trataron de salvar con subsidios o la nacionalización a gigantes manufactureros en problemas. Todos los análisis de esas operaciones de rescate concluyeron en que habían sido inefectivas. Por lo tanto, el enfoque político de inicios de los noventas se movió hacia abrir los mercados a la competencia, en vez de rescatar a negocios que estaban naufragando.

Es más, la deuda nacional creció en espiral rápidamente en cuanto se profundizó la crisis de principios de los noventas, la cual fue correctamente percibida como una amenaza por los suecos para asegurar la sostenibilidad del apreciado estado de bienestar. Paradójicamente, unas finanzas públicas débiles pueden haber facilitado el proceso de reforma de Suecia. Con una deuda nacional creciente, había poco espacio para estimular la economía mediante políticas fiscales expansionistas. Paradójicamente, el gobierno se vio forzado a concentrarse en reformas que no agregaran mayor presión sobre las finanzas públicas.

Se tomaron pasos hacia una mayor competitividad y crecimiento por medio de una reforma al sistema impositivo, a los mercados financieros, a la política de competencia y al mercado laboral. Entre tanto, los reguladores nacionales y locales tuvieron que cortar los trámites burocráticos. La competencia también fue estimulada por medio del ingreso a la Unión Europea. Compañías y sectores previamente protegidos fueron súbitamente expuestos la competencia externa. Otro cambio importante fue la decisión del país de abandonar una tasa de cambio fija y darle al banco central una meta específica de inflación. Bajo este panorama, analizaremos las principales reformas en cada una de estas áreas, que, conjuntamente, cambiaron el curso de la economía sueca.

EL GASTO PÚBLICO

Hacia 1994, la deuda nacional totalizó casi el 80% del PIB, en comparación con casi el 30% en el 2012. Naturalmente, el crecimiento elevado y las bajas tasas de interés habían ayudado a reducir los niveles de endeudamiento. Pero, también importantes reformas que limitaban directamente al gasto público ayudaron a reducir los niveles de la deuda.

En 1997 se introdujo una regla fiscal la cual requería que hubiera un superávit sobre el gasto. Esto dio lugar a la introducción de una meta de gasto del gobierno que generara un superávit igual al 2% del PIB en el curso del ciclo de los negocios. Esta regla fiscal desde aquel entonces se ha disminuido a un 1% del PIB y actualmente hay discusiones acerca de si se debería de reducir aún más hasta cero. Para ayudar en la aplicación de esta regla fiscal, el parlamento fija un tope con antelación al gasto gubernamental que se extiende por dos o tres años. Adicionalmente, los procesos presupuestarios internos fueron revisados, requiriéndose que cada ministerio financiara cualquier incremento propuesto de su gasto mediante reducciones de su propio presupuesto. De esta manera, los ministerios fueron forzados a priorizar mucho más que antes. [4]

Un cambio posiblemente más importante se introdujo en relación con los poderes presupuestarios de gobiernos de minoría. Tales gobiernos ahora pueden pasar una ley de presupuesto en el parlamento aun cuando no puedan lograr una mayoría que esté a su favor. Si una mayoría de la oposición desea derrotar dicho presupuesto, debe lograr reunir una mayoría en favor del presupuesto alternativo –lo cual, en efecto, conduciría a un cambio de gobierno.

Figura 6. Suecia: Deuda bruta del gobierno como porcentaje del PIB

(Fuente Ekonomifakta)

En comparaciones internacionales, la deuda del gobierno sueco ahora es baja, una ventaja significativa en la actual recesión económica internacional. Aún más, el gobierno posee activos financieros considerables, de manera que la riqueza financiera se totaliza en aproximadamente un 20% del PIB. No es una sorpresa que las tasas de interés hayan permanecido bajas durante la crisis financiera de 2008-2010.

Figura 7. Comparación de países de Europa de la deuda del gobierno

como porcentaje del PIB 2012 [5] (Fuente: Eurostat)

Además, una reforma temprana del sistema de pensiones contribuyó a fortalecer las finanzas públicas de Suecia. Después de mucha discusión durante los años ochenta, los cinco principales partidos (de centro-derecha y los social-demócratas) lograron un acuerdo que fue puesto en marcha a partir de principios de los noventas. El sistema previo de pensiones se basaba en un esquema de prepago [Nota del traductor: pay as yo go: jubilaciones actuales con los aportes actuales y las jubilaciones futuras con los aportes futuros], con una pensión que se fundamentaba en los 15 años en que el individuo tenía los mayores ingresos de su carrera. El sistema actual también es de prepago, pero estimula un fondo de pensiones financiado, pues las pensiones se basan ahora en las contribuciones hechas durante toda la vida del individuo. La proporción del sistema financiado de tal manera pasó de ser un fondo propiedad del estado, a uno propiedad del individuo, con una libertad limitada acerca de su elección acerca de cómo ha de ser invertido. Durante las recesiones económicas, el nuevo sistema también aplica un “freno” mediante una reducción de las pensiones, hasta que el ingreso esperado en el largo plazo se iguale a los gastos esperados por la pensión. Este freno garantiza la sostenibilidad a largo plazo del nuevo sistema de pensiones.

Una reforma igualmente importante se llegó a conocer como la “reforma tributaria del siglo”, que básicamente se echó a andar en 1991. Con anterioridad, el sistema tributario daba lugar a fuertes desincentivos para trabajar e invertir. Una razón para ello era que individuos con ingresos similares eran gravados de manera diferente. Por ejemplo, los impuestos a los salarios eran mucho más altos que aquellos a las utilidades. De la misma forma, por ejemplo, las tasas impositivas sobre el ingreso del capital proveniente de intereses por ahorros o dividendos, eran significativamente mucho más altas que sobre las ganancias de capital. De la misma manera, previo a esta reforma las tasas del IVA variaban entre muchos productos y servicios.

La tasa marginal de impuestos más elevada en el viejo sistema era de alrededor del 80%. La reforma impositiva más importante en 1990-1991 tenía varios objetivos. Se redujeron para todo mundo las tasas del impuesto sobre la renta, con una meta en donde el 85% de los contribuyentes sería gravado tan sólo por el impuesto local sobre el ingreso, a tasas cercanas al 30%. Para ingresos por encima de un nivel límite especificado, los individuos pagarían un 20% de impuesto nacional sobre la renta. Esta reforma fue plenamente financiada mediante un aumento y una igualación de las tasas del IVA, aboliendo varias deducciones de impuestos y elevando el impuesto a los ingresos del capital. [6] Estos lograron otro objetivo, cual fue reducir significativamente las tasas marginales de imposición sin que hubiera una reducción del total de ingresos tributarios.

Figura 8. Tasa marginal máxima del impuesto sobre la renta, 1970-2012, sin incluir los efectos marginales del impuesto sobre el patrono y el IVA (Fuente: Skattebetalarna och Ekonomifakta)

Una reforma similar al impuesto sobre las utilidades de las empresas, redujo las tasas entre un 50% y un 30%, a la vez que se eliminaron muchos tipos de deducciones. Se esperaba que la reforma fuera neutral en cuanto a recaudaciones, pero, de hecho, los ingresos tributarios aumentaron.

También se redujeron otros impuestos sobre las empresas. En las etapas tempranas de la crisis económica de los noventas, el enfoque político era el de defender un tipo de cambio fijo. Esto condujo a leyes temporales prohibiendo incrementos en los precios y a una devaluación interna. Posteriormente, en 1992, la corona sueca se permitió que fluctuara libremente, pero, debido a que el endeudamiento del gobierno había crecido a niveles sumamente elevados, era imposible que estimulara a la economía en una escala significativa. Sin embargo, se pusieron en marcha algunos recortes tributarios, diseñados para mejorar la competitividad, incluyendo impuestos menores sobre energía, a los salarios y a las ganancias de capital. [7]

Estas reducciones impositivas fueron financiadas con incrementos tributarios en otras partes y con una reducción de los gastos públicos. Se redujeron las transferencias a las municipalidades y se efectuaron ahorros en el sistema de seguridad social. Estos ahorros e ingresos tributarios gradualmente condujeron a tasas de interés menores para la deuda pública, reduciendo aún más el gasto público.

Figura 9. Carga Tributaria Total como porcentaje del PIB (Fuente: Ekonomifakta)

Tal como puede observarse en la figura 9, la totalidad de impuestos declinó en los noventas. Esto, en sí mismo, puede también haber contribuido en algún grado a un mejor resultado económico. [8]

Pero reducir las tasas marginales de impuestos fue probablemente una de las reformas más importantes. Se hizo más beneficioso trabajar, a la vez que se hizo más costoso que se pidiera prestado. Aun así, otras áreas estuvieron sujetas a reformas igualmente radicales.

EL MERCADO DE TRABAJO

Las leyes de protección del empleo para los trabajadores permanentes son más estrictas en Suecia que en la mayoría de los países. [9] Por ejemplo es más difícil despedir trabajadores individuales por otras razones distintas de la redundancia, en comparación con muchos otros países. A principios de los noventas se tomaron unos pocos pasos hacia la liberalización de las leyes de protección del empleo. Pero, cuando el partido social-demócrata retornó al poder en 1994, esas reformas fueron revertidas. Por lo general, la legislación del mercado laboral no cambió mucho durante los noventas.

Sin embargo, las rutinas de negociaciones salariales fueron totalmente revisadas entre los sindicatos y las organizaciones patronales, impactando tremendamente cómo funcionaba el mercado de trabajo de Suecia. En los setentas y los ochentas, los incrementos nominales de salarios a menudo llegaron a ser de un 10% anual, una tasa muy superior a la de la mayoría de los países. Los problemas eran tan severos que los gobiernos repetidamente recurrieron a legislación temporal en contra de huelgas y de incrementos de precios. Bajo este trasfondo, se lanzó en 1997 el Acuerdo de Negociación y Cooperación Industrial. El principal sindicato y las organizaciones empresariales acordaron nuevas formas para la negociación anual colectiva de salarios. Estas organizaciones también nombraron a los miembros que integraría un consejo económico (IER), cuyo objetivo principal era el de analizar la economía y brindar un punto conjunto de referencia para la negociación salarial. Aún más, sindicatos y patronos conjuntamente nombraron mediadores que tuvieran más autoridad que previamente. [10]

Posteriormente, el papel del gobierno para mediar en los conflictos laborales se expandió mediante la creación en el 2001 de la Oficina Nacional para la Mediación. Actualmente el gobierno nombra mediadores para las disputas acerca de paga y términos del empleo. Pero la Oficina Nacional para la Mediación tiene el derecho de obligar a las partes a la mediación, aunque esto raramente sucede.

Una característica importante, pero crecientemente controversial, de la cooperación industrial y del acuerdo de negociación es que los salarios del sector manufacturero son negociados de primero y luego ese acuerdo sirve como base para los salarios de otros sectores. En efecto, los mediadores no tienen permiso formal para proponer acuerdos sobre niveles salariales que excedan aquella base establecida en el sector industrial.

Este nuevo sistema de negociación salarial ha sido muy exitoso. Después de un período de altos aumentos nominales de los salarios, pero con un crecimiento real bajo o negativo, los pasados 15 años han visto cómo los incrementos nominales se traducen en un crecimiento real mayor.

Figura 10. Aumento nominal y real promedio de salarios de obreros

(Fuente: Fakta om löner och arbetstider (2012)

 

REFORMA A LA REGULACIÓN DEL MERCADO FINANCIERO

En medio de la crisis financiera de principios de los noventas, el banco central (Riksbanken) sucumbió a la presión del mercado y abandonó el régimen de tipo de cambio fijo. El nuevo objetivo de la política monetaria fue una meta de inflación del 2%. Eso fue agregado a la nueva ley constitutiva del banco central sueco, lo cual también le dio al banco una mayor independencia política.

También ajustarse a las normas de la Unión Europea le dio forma a la reforma regulatoria de los mercados financieros. En línea con el hábito político sueco, un curso normal de acción habría sido el de lanzar un comité investigador para que hiciera una investigación oficial acerca de cómo variar la regulación del sector financiero, a fin de evitar una nueva crisis financiera. En vez de ello, en esta ocasión el trabajo consistió en lograr la armonización de la regulación financiera sueca con los estándares de la Unión Europea.

En 1996 el gobierno emitió una garantía de los depósitos bancarios de hasta 250.000 coronas suecas. Garantías similares ya existían en muchos países europeos.

En vez de imponer nuevas regulaciones nacionales sobre riesgos bancarios después de la crisis, el gobierno empezó a poner en práctica las reglas de Basilea. A partir de ese entonces, todos los cambios importantes de la legislación sueca han estado dirigidos hacia la ‘adaptación’ de las reglas de Basilea II.

Una excepción notable tuvo que ver con la prioridad a los bancos en el caso de quiebras. En los noventas, en caso de quiebras de negocios, primero se acordaba la deuda con los bancos, por delante de cualquier otra deuda. Esto era criticado fuertemente por las organizaciones de pequeños empresarios, quienes alegaban que esta prioridad tenía un efecto colateral perjudicial, de estimular a los bancos a forzar a que los negocios entraran innecesariamente en quiebras. Esto, a su vez, volcaba los problemas financieros hacia otros oferentes, pues se daba prioridad a la deuda con los bancos. Así, los oferentes nunca podrían recuperar deudas comerciales de los negocios quebrados. Se alegaba que, por tal razón, la prioridad de los bancos creaba cadenas innecesarias de quiebras.

Después de mucho debate, se cambió la legislación, de manera que la prioridad de los bancos se limitó a ser aplicada al 55% de los activos de la empresa quebrada. Los bancos se opusieron vehementemente a esta nueva regla y se publicaron diferentes reportes, indicando que la nueva legislación haría más difícil el acceso a los pequeños negocios para obtener préstamos de los bancos. Después de un animado debate, en donde incluso diferentes organizaciones de pequeñas empresas se encontraron en lados opuestos, el gobierno de centro-derecha del momento decidió elevar de nuevo la prioridad para incluir todos los activos de las compañías.

DESREGULANDO LOS MONOPOLIOS HISTÓRICOS

La competitividad de la economía sueca también se convirtió en algo prioritario. El crecimiento económico había estado cayendo por décadas detrás del de los países europeos. La crisis de los noventas tan sólo hizo que las reformas fueran más urgentes.

Ahora bien, muchos monopolios naturales han sido desregulados en un sentido más amplio en Suecia que en el promedio europeo. Comparaciones con la Unión Europea muestran que todos los países han abierto sus mercados de aviación y de telecomunicaciones. La mayoría de los países, pero no Suecia, aún retienen un monopolio parcial de los servicios postales (cartas). Cerca de la mitad de los países europeos todavía no han abierto plenamente a la competencia sus mercados de electricidad. La regulación de taxis previene la entrada en muchos países, pero no en Suecia. [11] Hasta los ferrocarriles han sido más liberalizados en Suecia que en la mayoría de los países europeos.

Sin embargo, varios temas regulatorios permanecen en estos mercados. Esta sección describirá brevemente cómo Suecia ha tratado de enfrentar estos asuntos y los resultados relacionados con ellos.

MEDIOS

Hasta finales de los ochentas, la radio y la televisión eran un monopolio del estado, aunque eran formalmente independientes del gobierno. Sin embargo, una crítica frecuente era que en la práctica estaban dominados por periodistas con puntos de vista de la izquierda y que comúnmente reportaban de maneras que hoy podrían considerarse como un periodismo notoriamente parcial. Gradualmente, este reportaje sesgado se ha balanceado un poco más.

Unas pocas estaciones de radio sin tener licencia han empezado a operar en conflicto con la ley sueca, reclamando la libertad de expresión, pero lo han hecho bajo la amenaza constante de ser cerradas. Después de 1991, se permitió la entrada de la radio y televisión privadas y eventualmente fueron promulgadas leyes para canales privados.


ELECTRICIDAD

El mercado de la electricidad con anterioridad estaba integrado verticalmente. Los grandes productores regulaban el mercado en varios clubes [Nota del traductor: podrían aproximarse a lo que se conoce como carteles] bajo la presidencia de la empresa estatal dominante Vattenfall. Con posterioridad a la desregulación en 1996, el mercado se ha dividido en tres segmentos: generación, distribución y firmas comerciales. Tan sólo las empresas dedicadas a la distribución constituyen todavía monopolios regulados. Además, el mercado nórdico se ha abierto, de manera tal que las exportaciones e importaciones son más fáciles de llevar a cabo. Es muy común ahora que empresas comerciales se dediquen a importar electricidad para venderla directamente a los consumidores. A los clientes se les cobra directamente por los distribuidores.

Una inquietud generada que ha surgido ante la desregulación es la de que los grupos más grandes han adquirido firmas medianas y pequeñas dedicadas a la distribución. La empresa propiedad del estado Vattenfall permanece como un actor dominante, que ha invertido en un grado creciente en otros países.

Los precios de la electricidad son menores en Suecia en comparación con muchos otros países europeos. Un estudio acerca de los efectos de la desregulación, tanto de precios como de costos, encontró que, de hecho, son menores que los que serían sin desregulación. [12] Las mayores ganancias, provenientes de ahorros de costos, han brindado rendimientos a las empresas que producen energía y a los clientes industriales. Después de un período inicial de precios más bajos para los clientes familiares, han tendido a terminar pagando precios más altos a causa de impuestos medioambientales, una mayor demanda y a causa de una integración del mercado de electricidad de Suecia con países vecinos en donde hay mercados de un precio mayor.


AVIACIÓN

La aviación ha sido desregulada de la misma manera en la mayoría de los países europeos. El mercado es aún dominado por SAS, la cual permanece siendo parcialmente propiedad del estado. [13] Un número considerable de nuevos participantes se ha unido a este mercado, en tanto que varias firmas también se ha alejado. Los niveles de ganancias son generalmente bajos. Los aeropuertos más importantes son propiedad del gobierno central, en tanto que muchos aeropuertos pequeños son poseídos por los gobiernos locales. En ambos casos, por lo general los aeropuertos no se encuentran sujetos a la competencia. Hay quejas acerca de cómo cobran las tarifas por sus servicios y cómo asignan los espacios para arribo de los aviones.

Desde que se dio la desregulación, los precios se han elevado más rápidamente que el índice de precios al consumidor. Pero una comparación internacional parece indicar que, para viajes de negocios, Suecia tiene más o menos el mismo nivel de precios que muchos otros países europeos, pero precios menores para viajes privados (Luftfartsverket, 2004).

SERVICIOS DE FERROCARRILES

Previamente el sistema ferroviario sueco, SJ, era un monopolio. Ahora se supone que es una empresa de transportes como cualquier otra, en tanto que la Administración Nacional de Ferrocarriles opera la red ferroviaria. Para el tráfico de productos, la entrada es libre, pero, para el de pasajeros, SJ aun domina el mercado que es considerado como rentable. El tráfico inter-regional y el local que no son rentables, son brindados por diversas entidades, aunque es adquirido a menudo de productores privados por medio de procesos competitivos de contratación administrativa.

En el mercado de servicios de ferrocarriles, disminuyeron los precios para el transporte de mercancías, en particular para el tráfico no subsidiado. Esto se explica en parte porque los nuevos servicios de trenes que han estado empezando a operar ofrecen un viaje más rápido. El tráfico subsidiado ha sido objeto de contrataciones para ser brindado por terceros y se han visto menores incrementos en los precios.

Algunos de los incrementos en los precios se han explicado por el hecho de que el grado de subsidio es menor –de un 64% en 1990 a un 42% en el 2002. Un estudio concluye que la mayor competencia para los servicios ferroviarios proviene del tráfico en buses a larga distancia, el cual también fue liberalizado en los años noventa. [14]


SERVICIOS POSTALES

El servicio postal propiedad del estado, ahora fusionado con el servicio postal danés, ha estado sujeto a una intensa competencia en los sectores de servicios financieros y de entrega de paquetería. Sin embargo, el corazón del monopolio lo ha sido en el envío de cartas. Éste ha sido abierto a la competencia y han entrado hasta cien empresas. Sin embargo, tan sólo una firma ha sido capaz de establecer operaciones en gran escala. La consultora London Economics (2003) encontró que Suecia tiene un nivel de precios promedio comparable con aquel de otros países europeos. La mayoría de las naciones europeas también han desregulado los servicios financieros y el envío de paquetería, pero mantienen un monopolio en el envío de cartas. Los precios suecos son considerablemente menores que los precios aún regulados de Noruega.


TELECOMUNICACIONES

El mercado ha sido gradualmente abierto a más competidores en comparación con el antiguo monopolio, la parcialmente propiedad del estado, TeliaSonera. TeliaSonera también opera la mayor parte de la red nacional de telefonía fija, pero es obligada a permitir el acceso a otras firmas bajo precios regulados. Los precios de los servicios móviles son brindados por una serie de competidores, quienes operan sus propias redes. Una comparación de la OCDE del mercado de telecomunicaciones indica que los precios son relativamente bajos en Suecia, en comparación con los de otros países europeos. [15]


OTROS MERCADOS

Además de los servicios de redes, han existido otra serie de desregulaciones. Un ejemplo es el servicio de taxis. Antes de la desregulación, el ingreso a poder brindar el servicio y las tarifas estaban regulados. A menudo había que hacer filas para obtener los servicios de taxis. Después de la desregulación, el número de empresas de taxis y de choferes aumentó considerablemente, pero también aumentaron los precios. Burdett y Fölster (1994) analizaron los efectos de la desregulación de taxis. Concluyeron en que el descenso en el tiempo de espera, de cerca de un promedio de cuatro minutos por viaje, bien valió el aumento del precio, dado el valor estimado que los clientes de taxis le pusieron al tiempo de espera menor. Bekken (2003) concluye que Estocolmo tiene precios relativamente más bajos, en comparación con otras capitales europeas.

Una investigación gubernamental conducida por la Comisión de Reforma Regulatoria (2005), intentó resumir los efectos de la desregulación en las telecomunicaciones, la electricidad, el servicio postal, la aviación doméstica, taxis y el mercado de servicios ferroviarios. La productividad se ha incrementado más rápidamente que antes de la desregulación, en al menos cuatro de los seis mercados. [16] Un signo de ello es también que el empleo ha disminuido en todos los mercados, excepto en el mercado de taxis.

Sin embargo, cuando se trata de cambios en los precios, la Comisión alega que en cinco de los seis mercados los precios aumentaron, en comparación con el índice de precios al consumidor. La única excepción es la del mercado de telecomunicaciones, en donde los precios han caído sustancialmente. Esta manera de vislumbrar los efectos sobre los precios de la desregulación está en contraste con los estudios anteriormente mencionados, que indican que Suecia tiene precios relativamente menores en los mercados de redes desreguladas. Una explicación para estas conclusiones divergentes es que muchos de los mercados de redes han estado sujetos a incrementos de costos específicos para esas ramas. Por ejemplo, la electricidad y la aviación han tenido que absorber varios impuestos medioambientales. A su vez, los servicios ferroviarios han tenido que pagar mayores precios por la electricidad. En adición, los precios en los mercados de redes no han aumentado más rápidamente que los servicios domésticos, en general. Esta puede ser una comparación mejor que la del índice de precios a nivel de consumidores como tal, pues éste es afectado por los precios de bienes importados que han venido disminuyendo.

Otro aspecto, sin embargo, es que la competencia en los mercados de redes -aún después de la desregulación- permanece lejos de ser perfecta. Por lo tanto, podría inducir al error esperar que precios en los mercados de redes sigan el mismo patrón que en los mercados de consumo, en donde la competencia es libre. En promedio, de 1994 al 2004 los precios a los consumidores aumentaron en un 2% anual en la década posterior a la desregulación. Las industrias de redes que fueron parcialmente desreguladas, y a lo cual nos referimos arriba, han visto incrementos en los precios de 3% al año, durante este período. Finalmente, las ramas completamente reguladas, incluyendo el cuidado de la salud y los servicios municipales, han visto incrementos del 6% por año. Si bien esto es una cifra muy cruda como para hacer comparaciones reales, varios estudios confirman que existe un ligamen entre los grados de competencia y precios relativamente menores. Por ejemplo, Bergman (2004) grafica las diferencias no explicadas de precios (tales como diferencias que no involucran costos laborales, diferencias por impuestos a los salarios e impuestos sobre el consumo) entre Suecia y la Unión Europea, en contraste con nuestro índice de competitividad y también encuentra una correlación cercana.

POLÍTICAS DE GOBIERNOS LOCALES

El gobierno local es el principal proveedor de los servicios de bienestar en Suecia. [17] Producen y compran los cuidados de salud, educación, cuido de ancianos, transporte local así como una gama amplia de servicios culturales. Las Municipalidades y los Consejos de los Condados a cargo del cuidado de la salud en Suecia, proveen un consumo público equivalente a cerca de una cuarta parte del PIB. De esa cantidad, cerca de un 13% es adquirido de proveedores externos al sistema, un aumento del 4% de 1990. Desafortunadamente, no hay datos exactos acerca de qué tanto de los servicios del gobierno local están sujetos a contratación. Una estimación aproximada es que los proveedores públicos obtienen contratos de productores privados mediante licitaciones en cerca de la mitad de los casos. Esto implicaría que aproximadamente el 80% del consumo público provisto por el gobierno local no está expuesto del todo todavía a la competencia. [18]

Los municipios suecos y los Consejos de los Condados han crecientemente privatizado algunas actividades. El incremento gradual en la competencia por brindar servicios locales ha tenido algún grado de éxito. Por ejemplo, los costos de los servicios locales de autobuses declinaron considerablemente a principios de los noventas, al procurar la mayoría de las municipalidades que esos servicios fueran ofrecidos por el sector privado mediante licitaciones abiertas. [19]

Sin embargo, un motivo fundamental para permitir la competencia privada, fue la insatisfacción generalizada ante la carencia de opciones entre las cuales elegir entre proveedores de servicios de bienestar. Hasta fines de los noventas, a los suecos generalmente no se les permitía escoger el médico, el hospital, las escuelas o centros de cuidos de ancianos, aún entre proveedores estatales. El derecho a escoger libremente fue probablemente una demanda mucho más significativa que un deseo de mayor eficiencia o variedad.

Los social-demócratas empezaron a permitir la escogencia entre proveedores estatales de servicios a finales de los ochentas. El gobierno orientado hacia el mercado electo en 1991 rápidamente introdujo un sistema de bonos [vouchers] para las llamadas ‘escuelas libres’ (esto es, propiedad de y operadas por el sector privado). Suecia históricamente había tenido tan sólo unas pocas escuelas privadas independientes, que eran financiadas mediante cobros de tarifas a los estudiantes. Pero a estas ‘escuelas libres’, por otra parte, no se les permite cobrarles tarifas a los estudiantes –asegurando con ello un acceso igualitario. En vez, las municipalidades tenían que compensar a las escuelas libres con la misma cantidad de fondos por alumno que se presupuestaban para las escuelas municipales. Rápidamente emergió una gama de escuelas libres cooperativas y con fines de lucro. Diversos estudios indican que estas escuelas financiadas mediante bonos escolares [vouchers] han tenido efectos positivos sobre el rendimiento académico en las escuelas municipales del vecindario [20] La competencia entre escuelas también expuso debilidades en el sistema de evaluaciones, que gradualmente se ha hecho más resistente a la inflación de notas.

La responsabilidad en el cuidado de los ancianos se trasladó desde distritos de cuidado de la salud locales hacia las municipalidades en 1990. Un número creciente de municipalidades empezó a brindar el servicio de cuidado de los ancianos producido por el sector privado. Varias municipalidades también empezaron a utilizar bonos [vouchers] o un modelo de elección de parte del consumidor para los cuidados de los ancianos, en donde las alternativas privadas son libres de entrar a los mercados y competir con las alternativas estatales.

Similarmente, algunos Consejos de los Condados empezaron a comprar una mayor provisión de servicios de salud provenientes de firmas privadas. En Estocolmo cerca de un 30% es comprado a proveedores privados. Pero, en algunas regiones, la parte proveniente de proveedores privados permanece cercana a cero.

En adición, los gobiernos locales proveen una cantidad considerable de consumo privado por el cual ellos cobran a las familias. Algo de esto se distribuye por medio de empresas de servicios públicos, tales como agua, distribución local de la electricidad, disposición de deshechos, parques y administración de las calles. Algunas veces se producen por la administración municipal, algunas veces por medio de empresas municipales y algunas veces los suplen empresas privadas. Las municipalidades también brindan una parte significativa de viviendas para alquiler, facilidades para el deporte, transporte local y bibliotecas. Es más, todas las municipalidades en algún grado han ingresado a los mercados de consumo privado que normalmente es suplido por el sector privado. Algunas municipalidades operan tiendas o servicios de taxis. Muchas operan gimnasios que compiten con los gimnasios privados. Estos servicios son a menudo objeto de subsidios cruzados.

ESTRATEGIAS PARA REDUCIR EL PAPELEO BUROCRÁTICO

Los gobiernos locales juegan un papel importante en las finanzas públicas de Suecia. Sus gastos llegan a casi un 25% del PIB y emplean cerca de una cuarta parte de todos los empleados suecos. Estas son casi el doble de las cifras comparables para los Estados Unidos. Debido a este papel económico significativo, las políticas de impuestos, gastos y regulación de los gobiernos locales pueden tener un efecto importante sobre el sector privado.

En muchas municipalidades, los procedimientos administrativos que impactan a los negocios privados se han acelerado y simplificado. De acuerdo con algunos estudios, estas municipalidades también han sido remuneradas con mejores tasas de crecimiento en términos de empleo, ingresos y empresariedad (Fölster y Peltzman, 2009).

A nivel nacional, a partir de la crisis de los noventas, todos gobiernos de diversos colores han tenido estrategias destinadas a reducir el papeleo burocrático, principalmente para los negocios pequeños. Pero los resultados de estos intentos permanecen siendo mediocres y lejos de lograr las metas originalmente formuladas.


EL PAPEL DE LA POLÍTICA DE COMPETENCIA

Tal como se discutió, la legislación sueca acerca de la competencia se renovó completamente en los noventas. En décadas previas la política de competencia había sido algo laxa. Las empresas eran libres de formar parte de acuerdos de fijación de precios, distribución de mercados y asignación entre manufactureros de puntos de ventas al menudeo. Sólo se prohibieron los acuerdos de mantenimiento de precios de reventa y, en el caso de contratos públicos, que varios agentes ofrezcan conjuntamente mediante acuerdos previos entre ellos.

En 1993 la ley sueca acerca de la competencia fue alineada a las reglas de la Comunidad Económica. Esto incluía ampliar la aplicabilidad de la regla per se: Los acuerdos para la fijación horizontal de precios y de repartición del mercado se convirtieron en ilegales, siempre que pudiera mostrarse que tenían efectos negativos. Las multas se aumentaron considerablemente. Y luego Suecia se adhirió a la Unión Europea en 1995.

La política previamente laxa sobre la competencia puede haber continuado teniendo efectos, en tanto que los acuerdos formalmente ilegales continuaban en algunos casos existiendo como acuerdos informales. En años recientes varios carteles de este tipo han sido descubiertos por la autoridad sueca sobre la competencia. En 1990 había registrados cerca de mil acuerdos de carteles, que impactaban aproximadamente al 15% del total de ventas de bienes y servicios. [21] Un análisis del sector manufacturero sueco para el período 1976 a 1990 fue capaz de distinguir efectos económicos considerables de los carteles registrados (Fölster y Peltzman, 1997). Un resultado clave fue que tanto regulaciones de precios como medioambientales elevaban considerablemente los precios. Una vez que se tomaba en cuenta el efecto de la regulación, los carteles registrados contribuían poco a que hubiera precios más altos. Sin embargo, se encontró que los carteles tenían un efecto negativo sustancial sobre el nivel de producción. Sin embargo, debe hacerse notar que el producto se midió con mayor exactitud que los precios.

La evidencia acerca de qué tan importante ha sido el océano de cambio a la ley de competencia, puede no ser enteramente concluyente. [22] Sin embargo, como mínimo, los cambios en la ley de competencia facilitaron una gama amplia de desregulación. La entrada se hizo más fácil en numerosas áreas, que van desde servicios financieros a tiendas de ventas al menudeo y a la limpieza de chimeneas. En el comercio al menudeo (excepto tiendas de alimentos), las cadenas extranjeras han ingresado en el mercado en una gran escala y en muchos casos ahora poseen una importante porción del mercado.

La nueva legislación sobre competencia tuvo un impacto importante en la recuperación de la crisis tanto en el corto como en el mediano plazo, pues permitió que el banco central mantuviera tasas de interés más bajas. Los niveles de precios de Suecia fueron aproximadamente un 40% superiores al promedio de la OECD en 1990 (corregidos para los niveles de PIB). Para 1994 estos habían caído a alrededor de un 15% por encima del promedio de la OECD, corregido por el PIB [23].

Previo a 1992, los subsidios implícitos a la producción de alimentos en Suecia (por medio de la protección) eran aún mayores que los de los Estados Unidos. El ingreso al mercado de alimentos al menudeo estaba también sujeto a regulación de zonificación municipal, la cual a menudo era utilizada para proteger a las cadenas suecas más grandes. Estas restricciones fueron abolidas en 1992, pero se restituyeron en 1996. Entre tanto, sin embargo, muchas municipalidades habían cambiado sus políticas, conduciendo hacia un incremento gradual de vendedores al menudeo de bajo costo en la participación dentro del mercado. Más aun, nuevas cadenas de vendedores de tiendas de alimentos y cadenas extranjeras han ingresado al mercado, si bien en una escala pequeña. La Autoridad Sueca de la Competencia encontró que, en el período 1997-2000, las municipalidades con una estricta aplicación de la regulación de zonificación, en efecto tenían menos tiendas de ventas de alimentos por habitante y que una puesta en marcha más liberal parecía reducir los precios de los alimentos. [24]

Parece haberse presentado un impacto destacable de las reformas sobre los precios. La figura 11 de abajo muestra cómo los precios de los alimentos para los consumidores se han incrementado menos que el índice general de precios a partir de 1991, cuando la competencia se incrementó por medio de la desregulación y subsecuentemente a través de la membresía en la Unión Europea. Las diferencias internacionales de los precios no están simplemente determinadas por diferencias en la regulación, la protección y la política de competencia, sino también por diferencias entre países en el ingreso per cápita, los impuestos indirectos y la dispersión en los salarios. [25] Bergman (2004), en un estudio más reciente encuentra que los precios de los alimentos en Suecia ya no son más elevados que los de la Unión Europea, una vez que se toman en cuenta diferencias en los costos laborales, brechas de impuestos sobre los salarios e impuestos sobre el consumo.

Figura 11. Precios de los alimentos y totales para el consumidor sueco,

índice 1990= 100. (Fuente: Statistics Sweden)

Una ausencia de competencia puede no ser la causa primaria del bache remanente de precios mostrado entre Suecia y muchos otros países. La Autoridad Sueca de la Competencia recientemente ha analizado los precios relativos a nivel macroeconómico. [26] Su conclusión es que, cerca de la mitad de la diferencia entre los niveles de precios de Suecia y de la OCDE, puede ser explicada por el tamaño de la población, el PIB per cápita, los costos laborales, los patrones de consumo y los tipos de cambio. La tasa promedio del impuesto al valor agregado en Suecia de un 22% es considerablemente superior a la de la mayoría de los países.


POLÍTICA COMERCIAL

A pesar de la severidad de la crisis de los noventas, el gobierno no impuso una regulación proteccionista y también no se presentó una presión política fuerte para así hacerlo. Por el contrario, los esfuerzos políticos se concentraron en liberalizar al comercio. Primeramente, en 1990 los formuladores de las políticas decidieron presentar una solicitud de membresía en la Unión Europea. El nuevo gobierno, que empezó sus funciones en 1991, también estaba determinado a unirse a la Unión Europea. Por supuesto, los cambios requeridos por esta solicitud de membresía conducían hacia una mayor apertura de los mercados hacia la competencia externa.

En segundo lugar, cuando estalló la crisis las negociaciones de la Ronda de Uruguay estaban en sus etapas finales. Pero, aun cuando muchas empresas manufactureras grandes de Suecia experimentaron grandes dificultades en aquel entonces, siempre querían que el gobierno sueco trabajara tanto como fuera posible en las negociaciones para liberalizar el comercio. [27]

Al final de cuentas, fue un comercio incrementado el que hizo posible la recuperación a mediados de los noventas. La caída de la corona sueca condujo a un crecimiento rápido de las exportaciones netas de Suecia. Sin embargo, es importante hacer notar que este crecimiento en las exportaciones netas, no se debió simplemente a un menor crecimiento de las importaciones. Más bien, ambas, exportaciones e importaciones, crecieron mucho más rápido a como lo hicieron durante los ochentas.

Figura 12. Crecimiento anual de las exportaciones e importaciones

(Fuente: National Institute of Economic Research)

En conclusión, es claro que la política comercial se orientó más hacia el libre comercio durante la crisis de los noventas. Los formuladores de políticas suecas, de casi todos los partidos políticos, por mucho tiempo habían sido pro libre comercio. Por lo tanto, las recesiones económicas rara vez condujeron a demandas políticas de restricciones comerciales. Si es que en algo la crisis puede haber influido es en el resultado del referendo sobre membresía con la Unión Europea en 1994 y, en ese tanto, condujo hacia una mayor competencia internacional. Lo más importante para los votantes suecos era el tema de si la membresía influiría a la economía sueca de una manera positiva o negativa. En el año previo al referendo, un 54% de los votantes pensó que la membresía en la Unión Europea beneficiaría a la economía sueca. Tan sólo cuatro años después, únicamente el 15% de los suecos hizo la misma valoración. [28]

Toda la evidencia indica que la oleada de reformas en los noventas había sido de una enorme importancia para Suecia. Por lo tanto, uno esperaría que los formuladores de las políticas suecas habrían proseguido un trabajo de reforma ulterior. En vez de ello, virtualmente las reformas llegaron a un alto y luego repuntaron tan sólo del 2006 al 2010, en parte estimuladas por un alza dramática en el ausentismo laboral. Una excepción de aquello fue la abolición del impuesto a la herencia por el gobierno social-demócrata en el 2004, motivado por el hecho de que muchas empresas pequeñas experimentaban grandes dificultades para administrar la sucesión generacional. También, la recaudación proveniente del impuesto a la herencia era limitada, debido a que muchas de las mayores fortunas desde mucho tiempo atrás se habían alejado del país.

Un incremento súbito de los permisos con goce de sueldo por enfermedad se convirtió en un desafío económico esencial a principios del 2000, aun cuando eran menores que los que se tuvo durante el apogeo del bienestar generoso de los ochentas. Se convirtió en el principal foco de la atención política y ayudó a que los partidos orientados hacia el mercado ganaran la elección en el 2006.


Figura 16. Permisos con goce de sueldo por enfermedad como porcentaje del tiempo laboral ordinario (Fuente: Ekonomifakta)

Se esperaba que la nueva alianza gubernamental, elegida en el 2006, pondría en marcha una nueva oleada de reformas fuertes. Aun cuando el crecimiento había aumentado en Suecia, había mucho espacio para extensas mejorías. Desde una perspectiva internacional, los impuestos eran elevados y el empresariado era un número menor que el de muchos otros países.

El nuevo gobierno empezó a poner en marcha varias reformas importantes. Se redujeron los beneficios y se disminuyeron los impuestos sobre los sueldos y salarios por medio de un crédito tributario sobre el ingreso ganado. Esta deducción impositiva fue introducida gradualmente en el caso de los ingresos más bajos y fue eliminada gradualmente para los niveles de ingresos más altos. Esta deducción impositiva no se aplica a ingresos no provenientes del trabajo, tales como beneficios por desempleo.

Otras reformas importantes incluyeron la abolición del impuesto sobre la riqueza, la adición de una deducción por servicios en los hogares y una reducción de los impuestos sobre la planilla, en el caso de jóvenes y ancianos. Una característica de muchas de las reformas fue la puesta en marcha de una serie de reformas más pequeñas o la introducción de grandes reformas a pasos menores. El Instituto de la Reforma ha hecho un listado de las reformas más importantes desde el punto de vista del crecimiento, a partir del 2007.

Cuadro 1. Reformas con mayor impacto sobre el crecimiento o el empleo,

2007-2012 (Fuente: Instituto de la Reforma de Estocolmo)








Año 2007

Año 2008

Año 2009

Año 2010

Año 2011

Año 2012

Año 2013

Introducción crédito de ingreso no ganado

Segunda etapa crédito impuesto al ingreso ganado

Ingreso libre a proveedores de cuido primario

Reducción capital mínimo requerido para empresas limitadas


Rebaja IVA a restaurantes

Subsidios a los aprendices

Abolición impuesto a la riqueza

Abolición monopolio estatal a venta de drogas en el mostrador

Abolición monopolio estatal recetas médicas

Cuarta etapa crédito impuesto al ingreso ganado


Varían reglas relacionadas con dueños de empresas pequeñas

Subsidios a maestros por pasos en carreras

Impuesto menor a dueños de negocios pequeños

Facilitada inmigración laboral

Rebaja al 28.5% de impuesto a empresas

Auditoría voluntaria para firmas muy pequeñas



Crédito adicional en impuesto al ingreso ganado

Deducción impositiva a compras de servicios en el hogar


Tercera etapa crédito impuesto al ingreso ganado

Bajan impuestos a planilla para trabajadores cuenta propia



Reducción impositiva por

personal en Investigación y Desarrollo

Facilitación uso de empleo temporal


Rebaja de impuesto a las planillas




Reducción impositiva a

nuevas empresas


Abolición co-financiamiento de paga por enfermedad


Reformas a ley de competencia




Subsidio a entrenamiento y

empleo de jóvenes


Menor impuesto a la renta para ancianos


Aumento de límite para pago impuesto al estado local





Simplificación de reglas pago del IVA


Rebaja adicional impuesto a la planilla para jóvenes empleados





Menores beneficios de desempleo


Nueva ley permite libre entrada a proveedores de cuido de ancianos en algunos municipios





Reforma reglas relacionados con beneficios de desempleo


Reforma reglas impositivas a dueños pequeñas empresas





Menor impuesto a la planilla para jóvenes empleados







Si bien se han tomado pasos importantes para hacer de Suecia una economía más competitiva, es evidente que el ritmo de la reforma se redujo considerablemente después del 2010. Paradójicamente, ello coincide con muchos otros países que han acelerado sus esfuerzos de reforma para combatir la crisis financiera. Las razones para esta aparente indiferencia de ahora hacia la reforma incluyen el hecho de que el gobierno de centro-derecha perdió la mayoría parlamentaria en el parlamento y a que debe obtener el apoyo de la oposición para lograr cualquier legislación y a que a Suecia parece irle bien comparada con otros países, de manera tal que la presión pública por reformas más profundas se ha visto moderada.

Las tasas de impuestos sobre las empresas se redujeron a una tasa del 22% en el 2013. Es más, el programa de cobertura nacional para las ausencias laborales por salud ha entrado en vigencia antes para los empleados por cuenta propia y se ha incrementado el gasto público en inversión y desarrollo. Una deducción de impuestos se introducirá a finales de este año para los inversionistas privados que inviertan en empresas nuevas.

Para el 2014, el gobierno puso en marcha una quinta extensión del crédito impositivo sobre el ingreso ganado.

Una indicación de todavía hay espacio para mejorar el clima de negocios en Suecia lo muestra la evaluación que hace el Banco Mundial acerca de la ‘Facilidad para hacer negocios’ [‘Ease of Doing Businesses’]. Suecia actualmente está calificado en el lugar número 13 de Doing Business, lo cual indica que es posible que se hagan reformas ulteriores. Pero más preocupante es que el ritmo de reforma en Suecia es más lento que el de la mayoría de los otros países. El Banco Mundial mide el paso de la reforma, calculando la distancia que hay hacia una frontera. En este caso, la frontera consiste en el país clasificado en primer lugar en cada categoría. La mejoría promedio, medida de esta manera, fue de 5.7 puntos porcentuales entre el 2006 y el 2011. Pero hubo grandes diferencias entre diferentes regiones del mundo. En Suecia la mejora fue de un 2.9%. En la Unión Europea-Área de Libre Comercio de Europa, el mejoramiento fue de un 3.4%. Medido de esta manera, el ritmo promedio de reformas del mundo ha sido el doble del ritmo de Suecia.

Esto probablemente explica por qué Suecia, a pesar de todas las reformas discutidas arriba, no ha recuperado su cuarto lugar en términos del PIB per cápita entre los países de la OCDE, que tuvo a inicios de los setentas. Varios otros países simplemente han reformado aún más que Suecia y han cosechado los beneficios por sus esfuerzos.

CONCLUSIÓN

Este reporte describe la historia de las reformas puestas en práctica en Suecia desde inicios de los noventas en adelante. En los noventas, todo el sistema impositivo fue reformado, se puso un tope al gasto gubernamental, se utilizó una nueva manera de negociar colectivamente los salarios, Suecia ingresó a la Unión Europea, los monopolios propiedad del estado fueron objeto de competencia y se abolió el tipo de cambio fijo. Es más, se permitió que empresas privadas crearan escuelas y que ingresaran a los mercados de la salud. También, también se fortaleció la legislación sobre competencia, reduciendo por tanto el número de carteles y su impacto.

Los resultados de esta oleada de reformas son destacables. Durante los veinte años previos a 1995, el crecimiento del PIB y de la productividad eran sustancialmente menores que en otros países. Virtualmente no hubo una creación neta de empleos en el sector privado y la deuda del gobierno creció rápidamente. Es más, el ingreso disponible de las familias suecas tan sólo creció lentamente.

A partir de 1995, cada aspecto de la economía sueca ha variado. El crecimiento del PIB y de la productividad ha sido más alto que el de países comparables. El empleo en el sector privado ha crecido en más de un 1% por año, en tanto que el empleo en el sector público ha declinado. Las finanzas públicas están más fuertes que en la mayoría de los países. Es más, la mediana del ingreso disponible de las familias suecas ha crecido cuatro veces más rápidamente después de 1995, en comparación con los 20 años previos.

Uno esperaría que esos resultados indujeran esfuerzos adicionales de parte de quienes formulan las políticas, a fin de continuar reformando la economía sueca. Hay aún mucho espacio para mejorar. El desempleo de los jóvenes y de los inmigrantes continúa siendo elevado y el crecimiento se ha moderado considerablemente en años recientes. A pesar de estos indicadores, tal como lo mostramos en la sección de conclusiones finales de este comentario, el ritmo de las reformas en Suecia ha disminuido considerablemente. En particular, los esfuerzos de reforma en Suecia durante los últimos cinco años se han reducido a la mitad del promedio mundial y se encuentran rezagados por detrás del ritmo del resto de Europa.

Nota: las notas y bibliogra se encuentran en la versión PDF.

Veinticinco Años de Reformas en Suecia, por Stefan Fölster y Johan KReicbergs, traducido por Jorge Corrales Quesada, versión PDF.