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Inversión Pública en Bolivia, Ecuador y Costa Rica.

1. Exposición del Presidente de Ecuador Rafael Correa.

Expone ante el mundo el imperativo moral de los gobiernos de terminar con la pobreza de 68 millones de latinoamericanos en el término de 5 años.

Graduado en universidad americana, promueve el desarrollo tecnológico como la vía para alcanzar la meta. Señala la dependencia tecnológica actual de los países latinos. El conocimiento nos hará más libres.

Propone su hipótesis, de que con la inversión de 1.5% del PIB en investigación y desarrollo, se puede lograr el avance tecnológico necesario. Actualmente invierte 0.8%

No hay una universidad latina entre las 100 mejores del mundo. Para 2020 tenemos que colocar 12 en ese grupo. Para ello se puede invertir 1.7% del PIB en educación superior. La excelencia como norma. La integración debe dar frutos concretos, para ello necesitamos metas cuantificables, trabajar con eficiencia, eficacia y excelencia.

El señor ex Presidente de Costa Rica Lic. José María Figueres Olsen en su gobierno en los años 90 formuló su plan para convertir al país en un Centro de Alta Tecnología, estrategia afín y anterior a la del Presidente Correa.

2. Presupuestos de Bolivia, Ecuador y Costa Rica.

El Ministerio de Finanzas de Perú define los Gastos de Capital, como las "Erogaciones destinadas a la adquisición o producción de activos tangibles e intengibles y a inversiones financieras en la entidad pública, que incrementan el activo del Sector Público y sirven como instrumentos para la producción de bienes y servicios".

En Bolivia y Ecuador, se dedica 21.9% y 19.6% a los gastos de capital, en Costa Rica 5.8%

La inversión tiene un efecto positivo en la producción de los países, facilita los servicios e infraestructura necesaria para el mejor desarrollo de la economía.

Los gastos corrientes, que incluyen las remuneraciones personales y el gasto por pensiones en esos países es una proporción parecida 55.5% y 60.5% en Costa Rica esta proporción se dispara a 72%. Se invierte una suma elevada a un gasto que no es inversión. Eso absorve los fondos y no permite el gasto en la formación bruta de capital e inversión en activos.

En las líneas grises de los gastos corrientes se detalla el total de los gastos personales, remuneraciones y pensiones, en Bolivia y Ecuador 19% y 24%, en Costa Rica 38% ese es el cáncer en las finanzas públicas, se paga exceso de incentivos salariales y pensiones a los empleados públicos, en detrimento de la inversión pública. Empleados reciben el equivalente a 11 y 19 aguinaldos por año.

Bolivia y Ecuador han controlado dicho gasto, y pueden realizar la inversión que les ayude a generar flujos positivos en su producción en los años futuros.

En Costa Rica se habla de solucionar el problema en la forma más fácil: aumentar impuestos. Castigar los flujos de efectivo que las empresas utilizan en inversiones y sus necesidades de capital de trabajo, una medida que tiende a la reducción de la riqueza y la baja en la producción.

La medida sana es la reducción del gasto público, reducir los premios a una función pública deficiente y cargada de paros y huelgas.

Los impuestos se deben de invertir en obra pública y servicios que faciliten la producción y una parte ser redistribuida para lograr el equilibrio social. Con un grupo de sindicatos públicos que lucha por más y más ingresos, vacaciones y otros priviletios, ningún gobierno puede llegar a buen puerto.

Nota: puede ser que en las transferencias de Ecuador haya pagos por pensiones, no publican el detalle.

3. Artículo del Dr. Jorge Corrales Quesada publicado en Facebook

Con frecuencia uno encuentra el grito o el clamor, de que en Costa Rica es imposible reducir el gasto público; que todos los presupuestos están amarrados, por lo cual lo que se puede eliminar de gasto público es muy poco o que casi todo lo que se presupuesta viene determinado por leyes que son de obediencia obligatoria. Suecia ha sido un país muy admirado en Costa Rica por, al menos en su gobierno, cómo es que ha hecho las cosas. Posiblemente al inicio de lo que transcribiré a continuación, aquel país también tenía muy “atados los gastos del presupuesto”.

Por ello (para que la imitemos), vean cómo lo ha hecho el gobierno de Suecia en los últimos años:

“Suecia ha reducido su gasto público como proporción del PIB de un 67 por ciento en 1993 a un 49 por ciento a la fecha.

También ha reducido su tasa impositiva marginal más alta sobre la renta en 27 puntos porcentuales desde 1983, hasta un 57 por ciento, a la vez que ha desechado una pesadilla de impuestos sobre la propiedad, regalos, riqueza y a las herencias.

Ante el resto de Europa sumido en la deuda, brilla como un faro de rectitud fiscal: Su gobierno se ha amarrado a sí mismo en una camisa de fuerza financiera, mediante la cual debe producir un superávit fiscal en el curso del ciclo económico.

Su deuda pública cayó de un 70% del PIB en 1993 a un 37% en el 2010, y su presupuesto se movió de un déficit del 11% a un superávit del 0.3% durante ese mismo período.

Esto permitió que un país con una economía pequeña y abierta, se recuperara rápidamente de la tormenta financiera del 2007-8.

Su déficit presupuestario se ha elevado a 2% del PIB, pero su deuda pública permanece por debajo de 40%”

Tomado de John Micklethwait & Adrian Wooldridge, The Fourth Revolution: The Global Race to Reinvent the State (New York: The Penguin Press, 2014), p. p. 170-171.

4. Conclusiones.

4.1 No se puede destinar el dinero del presupuesto nacional en privilegios para un segmento reducido de la fuerza laboral, esto no se hace en Bolivia y Ecuador, países que dicen ser socialistas. Si eso es socialismo, en el mismo no se gasta dinero en privilegios, el dinero se lo llevan los que están en el poder.

4.2 Costa Rica debe invertir sus impuestos en la inversión pública, carreteras e infraestructura que mejore el futuro de toda la población, el deber del Estado es con todo el pueblo, no solo con sus compañeros empleados públicos.

4.3 Los sindicalistas instruidos en países socialistas han sido la pieza fundamental que mediante huelgas y paros, han logrado destinar los impuestos para el pago de privilegios y altas pensiones para 10% de la fuerza laboral.